Problemas de comportamiento en gatos: causas frecuentes y cómo actuar
Arañar muebles, hacer sus necesidades fuera del arenero, morder durante las interacciones, mostrarse muy activo durante la noche o tener conflictos con otros gatos pueden convertirse en dificultades para la convivencia.
Sin embargo, muchas conductas que las personas consideran “mal comportamiento” forman parte del repertorio natural del gato o pueden indicar que existe una necesidad que no está siendo cubierta.
También pueden aparecer cambios de conducta relacionados con estrés, modificaciones en el entorno, conflictos o problemas de salud.
Por eso, antes de intentar corregir una conducta debemos preguntarnos qué está ocurriendo, por qué puede estar apareciendo y qué podemos modificar para ayudar al gato.
Primero describe la conducta
Decir que un gato “se porta mal” no nos permite comprender el problema.
Es más útil observar exactamente qué ocurre.
Por ejemplo:
- araña un determinado sofá;
- orina fuera del arenero;
- muerde durante las caricias;
- despierta a las personas durante la noche;
- persigue o bloquea el paso de otro gato;
- evita determinados espacios;
- maúlla repetidamente en ciertas situaciones.
También conviene observar cuándo sucede, qué ocurre antes y qué cambia después.
Esta información puede proporcionar pistas importantes sobre las posibles causas.
Arañar los muebles es una conducta natural
Los gatos necesitan rascar. El rascado puede cumplir diferentes funciones relacionadas con el mantenimiento de las uñas, el estiramiento y la comunicación.
Por eso, intentar eliminar completamente esta conducta no es un objetivo realista.
La estrategia consiste en proporcionar lugares apropiados para realizarla.
Podemos probar rascadores:
- verticales u horizontales;
- suficientemente firmes;
- de distintos materiales;
- ubicados cerca de zonas donde el gato ya intenta rascar;
- próximos a lugares de descanso o de paso.
Cuando utiliza el rascador apropiado, podemos reforzar positivamente esa elección.
Hacer sus necesidades fuera del arenero merece atención
Cuando un gato deja de utilizar correctamente el arenero, no deberíamos asumir que está actuando por “venganza” o desobediencia.
Debemos revisar aspectos como:
- limpieza del arenero;
- ubicación;
- tamaño;
- accesibilidad;
- tipo de arena;
- número y distribución de areneros;
- posibles conflictos con otros animales;
- cambios recientes en el hogar.
Pero existe otra consideración especialmente importante: los problemas urinarios o de eliminación también pueden tener causas médicas.
Si un gato que utilizaba normalmente su arenero comienza repentinamente a orinar o defecar fuera, conviene consultar con un veterinario.
Si intenta orinar repetidamente, parece tener dificultad, vocaliza, produce muy poca orina o no consigue orinar, requiere atención veterinaria rápida.
Las mordidas durante las caricias pueden tener diferentes explicaciones
Algunos gatos disfrutan del contacto durante periodos breves y después prefieren detener la interacción.
Antes de una mordida pueden aparecer señales como movimientos de la cola, cambios en las orejas, tensión corporal o intentos de retirarse.
Aprender a reconocer esas señales permite finalizar la interacción antes de que el gato necesite intensificar su respuesta.
También debemos respetar qué zonas del cuerpo acepta que toquemos y durante cuánto tiempo.
Si una reacción al contacto aparece repentinamente, también debemos considerar la posibilidad de dolor o incomodidad física.
El juego con manos y pies puede favorecer mordidas
Permitir que un gato persiga o muerda manos y pies durante el juego puede hacer que esas partes del cuerpo se conviertan en objetivos habituales.
Es preferible utilizar juguetes que permitan cierta distancia entre las manos y el gato, como cañas u objetos diseñados para perseguir.
El juego debe ofrecer oportunidades para acechar, perseguir y capturar de forma apropiada.
Así ayudamos a canalizar comportamientos naturales hacia actividades compatibles con la convivencia.
¿Por qué está tan activo durante la noche?
Los horarios de actividad del gato no siempre coinciden con los de las personas.
Algunos pueden mostrar mucha actividad al amanecer, al anochecer o durante determinados momentos nocturnos.
Una rutina que incluya oportunidades adecuadas de juego y actividad durante el día y especialmente antes del periodo de descanso de la familia puede ayudar en algunos casos.
También conviene evitar reforzar accidentalmente conductas nocturnas ofreciendo juego o atención cada vez que intenta despertarnos.
Si existe un cambio brusco en los patrones de sueño o vocalización, especialmente en gatos mayores, es recomendable consultar con un veterinario.
Los maullidos también deben interpretarse según el contexto
Los gatos pueden vocalizar para comunicarse con las personas por diferentes motivos.
Un maullido puede estar relacionado con expectativa, búsqueda de atención, acceso a determinados recursos o numerosas situaciones cotidianas.
Pero un aumento repentino o persistente de las vocalizaciones también merece observación.
Debemos considerar cuándo ocurre, qué sucede alrededor del gato y si existen otros cambios en su comportamiento o estado físico.
Los conflictos entre gatos pueden ser sutiles
No todos los conflictos incluyen peleas evidentes.
En hogares con varios gatos podemos observar situaciones como:
- bloquear el acceso a determinados espacios;
- perseguir a otro gato;
- impedir el acceso a comida, agua o areneros;
- vigilar constantemente a otro animal;
- evitar habitaciones donde se encuentra otro gato;
- permanecer escondido con mayor frecuencia.
La distribución de recursos es especialmente importante en hogares con varios gatos.
Cada animal debe poder acceder de manera segura a comida, agua, zonas de descanso, escondites, rascadores y areneros sin depender permanentemente de pasar cerca de otro gato.
Esconderse no siempre es un problema
Los gatos necesitan lugares donde puedan retirarse y descansar sin ser molestados.
Esconderse ocasionalmente puede formar parte de su comportamiento normal.
Lo que merece atención es un cambio respecto a su patrón habitual, especialmente si comienza a permanecer escondido durante mucho más tiempo o aparecen simultáneamente cambios en alimentación, actividad, eliminación o interacción.
En estos casos conviene investigar qué ha cambiado y valorar una consulta veterinaria.
Revisa el entorno antes de intentar corregir
Muchos problemas pueden reducirse cuando el entorno permite al gato expresar comportamientos naturales de manera adecuada.
Conviene comprobar que dispone de:
- lugares elevados;
- escondites;
- rascadores;
- oportunidades de juego;
- espacios tranquilos de descanso;
- recursos correctamente distribuidos;
- posibilidades de explorar;
- interacción social acorde con sus preferencias.
El entorno no resuelve todos los problemas, pero constituye una parte fundamental del bienestar felino.
Evita gritos, castigos y métodos intimidatorios
Gritar, golpear, rociar con agua o provocar miedo no enseña al gato qué debería hacer en su lugar.
Además, puede deteriorar la confianza y generar asociaciones negativas con las personas o con determinados lugares.
Cuando queremos modificar una conducta resulta más útil identificar la causa, adaptar el entorno, prevenir situaciones problemáticas y reforzar alternativas apropiadas.
Comprender su lenguaje puede prevenir dificultades
Reconocer señales tempranas de incomodidad nos permite responder antes de que el gato necesite intensificar su conducta.
Por eso este artículo se complementa con nuestra guía:
Cómo entender el comportamiento de tu gato: señales, lenguaje corporal y necesidades
También puedes profundizar en algunos comportamientos felinos:
¿Por qué los gatos amasan con sus patas?
5 comportamientos curiosos de perros y gatos y qué pueden significar
Cuándo buscar ayuda profesional
Conviene solicitar orientación cuando una conducta:
- aparece repentinamente;
- provoca un nivel importante de estrés;
- empeora progresivamente;
- afecta significativamente la convivencia;
- implica agresiones o riesgo de lesiones;
- impide al gato utilizar normalmente sus recursos;
- persiste a pesar de haber realizado cambios adecuados.
Ante cambios repentinos de comportamiento, alteraciones del arenero, dolor aparente u otros signos físicos, la valoración veterinaria es especialmente importante.
Si se descartan causas médicas y el problema continúa, puede ser necesaria la ayuda de un profesional cualificado en comportamiento felino que trabaje con métodos respetuosos.
Comprender antes de corregir
Cuando aparece una conducta problemática, nuestra primera reacción puede ser intentar detenerla.
Pero una pregunta más útil es:
“¿Por qué está ocurriendo y qué necesita este gato para comportarse de otra manera?”
En ocasiones tendremos que modificar el entorno. En otras, enseñar una alternativa, cambiar una rutina o solicitar ayuda profesional.
En AMM creemos que comprender la causa de una conducta es el primer paso para encontrar soluciones responsables, respetuosas y compatibles con el bienestar del gato y de toda la familia. 🐾
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