Convivir diariamente con tu perro te permite conocer sus hábitos: cuánto come, cómo duerme, su nivel de actividad, la forma en que camina y hasta la manera en que busca tu compañía.
Precisamente por eso, un cambio respecto a lo que es habitual en tu perro puede ser una de las primeras señales de que algo no está bien.
Una señal aislada no siempre significa que exista una enfermedad. Sin embargo, algunos cambios persistentes, intensos o que aparecen conjuntamente merecen atención y, en determinadas situaciones, requieren valoración veterinaria rápida.
Cambios en el apetito
Que un perro coma un poco menos en alguna ocasión puede tener distintas explicaciones. Lo importante es observar cuánto dura el cambio y si aparecen otros signos.
Presta especial atención cuando:
- rechaza repetidamente su alimento;
- pierde el interés por comidas que normalmente disfruta;
- comienza a comer mucho más de lo habitual;
- presenta pérdida de peso;
- el cambio de apetito aparece acompañado de vómitos, diarrea, debilidad u otras alteraciones.
Los cambios persistentes en el apetito justifican consultar con un veterinario.
Cambios en el consumo de agua
Es normal que un perro beba más después del ejercicio o durante días calurosos. Sin embargo, un aumento o disminución persistente respecto a su consumo habitual puede ser relevante.
También conviene observar si comienza a vaciar su recipiente con mucha más frecuencia, busca agua constantemente o presenta cambios simultáneos en la cantidad de orina.
Más que intentar establecer una cantidad universal, resulta útil conocer lo que es normal para tu perro y detectar cambios sostenidos.
Vómitos y diarrea
Un episodio aislado puede ocurrir por diferentes motivos, pero la situación merece mayor atención cuando los vómitos o la diarrea:
- se repiten;
- son intensos;
- contienen sangre;
- aparecen junto con debilidad o dolor;
- impiden que mantenga agua;
- afectan a un cachorro, perro senior o animal con problemas de salud previos.
La duración, frecuencia y estado general del perro ayudan a valorar la importancia de estos signos.
Dificultad para respirar
La respiración puede acelerarse después de correr, jugar o cuando hace calor. Lo preocupante es una dificultad respiratoria que no corresponde a esas circunstancias.
Respiración con esfuerzo, incapacidad para descansar cómodamente, coloración anormal de encías o lengua, colapso o evidente falta de aire requieren atención veterinaria rápida.
En estas situaciones no conviene esperar a comprobar si mejora por sí solo.
Cambios en la orina
Observa si tu perro:
- intenta orinar repetidamente;
- parece sentir dolor;
- produce muy poca orina;
- presenta sangre visible;
- comienza a tener accidentes inesperados;
- aumenta considerablemente la frecuencia o cantidad.
Si intenta orinar y no consigue hacerlo, necesita atención veterinaria urgente.
Dolor o cambios en la movilidad
Los perros no siempre expresan el dolor mediante llanto.
Algunas señales pueden ser:
- cojera;
- dificultad para levantarse;
- rechazo a subir escaleras o saltar;
- postura corporal diferente;
- resistencia a que toquen determinada zona;
- menor interés por caminar o jugar;
- inquietud o dificultad para encontrar una posición cómoda.
Un cambio repentino o intenso en la movilidad merece valoración profesional.
Cambios importantes de comportamiento
El comportamiento también puede proporcionar pistas sobre el bienestar físico.
Un perro que repentinamente se muestra más retraído, irritable, inquieto o menos interesado en interactuar puede estar experimentando malestar.
Esto no significa que todo cambio de comportamiento tenga una causa médica, pero cuando aparece de forma repentina conviene considerar primero la posibilidad de un problema de salud.
Cambios en ojos, oídos, piel o pelaje
Durante el contacto cotidiano puedes observar:
- ojos muy enrojecidos o con secreciones;
- dificultad para mantener un ojo abierto;
- sacudidas frecuentes de cabeza;
- olor intenso o secreción en los oídos;
- rascado persistente;
- pérdida localizada de pelo;
- heridas;
- bultos nuevos o cambios en alguno existente.
No todos estos cambios constituyen una emergencia, pero sí merecen seguimiento y consulta cuando persisten o empeoran.
Cambios importantes de peso
El aumento o la pérdida de peso pueden producirse gradualmente.
Por eso es útil controlar periódicamente el peso y la condición corporal del perro.
Una pérdida de peso sin explicación, especialmente si ocurre junto con cambios en apetito, sed, digestión o actividad, debería ser evaluada.
¿Cuándo debemos actuar rápidamente?
Algunas situaciones justifican buscar atención veterinaria inmediata o lo antes posible, por ejemplo:
- dificultad importante para respirar;
- pérdida de conciencia o colapso;
- convulsiones prolongadas o repetidas;
- hemorragia importante;
- traumatismo grave;
- abdomen repentinamente muy distendido acompañado de malestar;
- imposibilidad para orinar;
- sospecha de intoxicación;
- dolor intenso;
- deterioro rápido del estado general.
Ante una situación que parece grave, no esperes a que aparezcan más síntomas para pedir orientación profesional.
No administres medicamentos por tu cuenta
Nunca utilices medicamentos destinados a personas ni tratamientos de otra mascota sin indicación veterinaria.
La seguridad y la dosis pueden variar considerablemente según el medicamento, el peso, la edad y el estado de salud del perro.
Ante una posible intoxicación tampoco provoques el vómito ni administres remedios caseros salvo que un profesional te lo indique.
Conocer a tu perro es una herramienta de prevención
No necesitas interpretar cada comportamiento como una enfermedad.
Lo importante es conocer sus rutinas y preguntarte:
¿Esto es normal en mi perro o representa un cambio respecto a cómo suele estar?
Observar la intensidad, duración y combinación de los cambios puede ayudarte a decidir cuándo buscar orientación profesional.
Y si tienes dudas sobre la gravedad de una situación, consultar con un veterinario siempre será más seguro que intentar establecer un diagnóstico en casa.
En AMM creemos que observar a nuestras mascotas también es una forma de cuidarlas: reconocer a tiempo que algo ha cambiado puede ayudarnos a actuar cuando realmente lo necesitan. 🐾