Los gatos pueden mostrar de manera muy discreta que algo no está bien. Algunos continúan realizando parte de sus actividades habituales incluso cuando sienten dolor o malestar, por lo que ciertos cambios pueden pasar inadvertidos al principio.
Por eso, conocer las rutinas de tu gato es una herramienta importante para cuidar su salud. Cambios en su apetito, uso del arenero, acicalamiento, actividad o comportamiento pueden ser señales de que necesita mayor atención.
Una señal aislada no significa necesariamente que exista una enfermedad. Sin embargo, cuando un cambio es repentino, intenso, persiste o aparece acompañado de otros signos, conviene consultar con un veterinario.
Cambios en el apetito
Presta atención si tu gato comienza a comer considerablemente menos, rechaza alimentos que normalmente acepta o muestra un aumento persistente del apetito.
La pérdida de apetito merece especial atención en los gatos, sobre todo cuando se prolonga o aparece junto con vómitos, debilidad, pérdida de peso u otros cambios.
Si deja de comer, no conviene esperar varios días para buscar orientación veterinaria.
Cambios en el consumo de agua
Puede ser difícil saber cuánto bebe un gato, especialmente si hay varios animales en casa o utiliza distintas fuentes de agua.
Aun así, puedes detectar cambios como:
- visitar con mayor frecuencia el recipiente o fuente;
- beber durante más tiempo;
- buscar agua en lugares donde antes no lo hacía;
- beber notablemente menos;
- cambios simultáneos en la cantidad de orina.
Lo importante es comparar con el comportamiento habitual de tu propio gato.
Cambios en el uso del arenero
El arenero puede ofrecer información valiosa sobre su salud.
Observa si:
- entra repetidamente y permanece allí sin producir orina;
- comienza a orinar fuera del arenero;
- parece incómodo al orinar;
- produce cantidades diferentes a las habituales;
- aparece sangre;
- cambian significativamente sus deposiciones;
- presenta diarrea o dificultad persistente para defecar.
Los cambios en el arenero no deben interpretarse automáticamente como un problema de comportamiento.
Si tu gato intenta orinar repetidamente y produce muy poca orina o ninguna, requiere atención veterinaria urgente.
Vómitos y diarrea
Aunque algunas personas consideran normal que los gatos vomiten ocasionalmente, los vómitos frecuentes no deberían normalizarse.
Conviene prestar mayor atención cuando los vómitos o la diarrea:
- se repiten;
- contienen sangre;
- aparecen junto con falta de apetito;
- producen debilidad;
- están acompañados de dolor;
- persisten o empeoran.
La edad y el estado general del gato también influyen en la importancia de estos signos.
Se esconde más de lo habitual
Es normal que muchos gatos busquen lugares tranquilos para descansar. Lo relevante es detectar un cambio respecto a sus costumbres.
Un gato sociable que repentinamente pasa gran parte del día escondido, evita el contacto o cambia sus lugares habituales de descanso podría estar experimentando miedo, estrés, dolor o malestar físico.
El comportamiento por sí solo no permite conocer la causa, pero un cambio marcado merece atención.
Cambios en el acicalamiento
El estado del pelaje puede proporcionar pistas sobre su bienestar.
Un gato que deja de acicalarse puede presentar un pelaje más descuidado, grasoso o enredado. Por otro lado, un acicalamiento excesivo puede producir pérdida de pelo o irritación de la piel.
Ambos extremos pueden estar relacionados con diferentes causas físicas o conductuales y merecen valoración cuando persisten.
Cambios en la movilidad
Los gatos pueden adaptar sus movimientos para evitar mostrar dolor.
Quizá no observes una cojera evidente, pero sí cambios como:
- dejar de subir a lugares elevados;
- dudar antes de saltar;
- utilizar rutas diferentes para llegar a sus lugares favoritos;
- moverse con mayor rigidez;
- dormir más;
- evitar escaleras;
- reaccionar al tocar determinada zona.
Estos cambios son especialmente importantes a medida que el gato envejece.
Cambios en su comportamiento o interacción
Presta atención si tu gato se vuelve repentinamente:
- más irritable;
- menos sociable;
- excesivamente dependiente;
- inquieto;
- más vocal;
- menos interesado en jugar;
- reacio a que lo manipulen.
No todos los cambios de comportamiento tienen una causa médica, pero un cambio repentino justifica considerar primero si existe dolor o algún problema de salud.
Cambios en la respiración
La dificultad respiratoria requiere especial atención.
Respiración con esfuerzo, respiración con la boca abierta sin una causa evidente, coloración anormal de las mucosas, debilidad intensa o incapacidad para descansar cómodamente requieren atención veterinaria rápida.
En estas situaciones no es conveniente esperar para comprobar si desaparecen por sí solas.
Cambios de peso
El abundante pelaje puede hacer que una pérdida o aumento de peso resulte difícil de apreciar visualmente.
Pesar periódicamente a tu gato y observar su condición corporal puede ayudar a detectar tendencias.
Una pérdida de peso sin explicación, especialmente acompañada de cambios en apetito, sed, actividad o comportamiento, debería ser evaluada.
¿Cuándo debemos actuar rápidamente?
Busca atención veterinaria inmediata o lo antes posible ante situaciones como:
- dificultad importante para respirar;
- imposibilidad para orinar;
- pérdida de conciencia o colapso;
- convulsiones prolongadas o repetidas;
- hemorragia importante;
- traumatismo grave;
- sospecha de intoxicación;
- dolor intenso;
- deterioro rápido del estado general.
Ante una situación que parece grave, es preferible pedir orientación profesional cuanto antes.
No administres medicamentos por tu cuenta
Nunca administres a tu gato medicamentos destinados a personas, a perros o a otra mascota sin indicación veterinaria.
Los gatos metabolizan determinadas sustancias de manera diferente y algunos medicamentos que pueden utilizarse en otras especies pueden resultar peligrosos para ellos.
Tampoco recurras a remedios caseros ante una posible intoxicación sin recibir primero orientación profesional.
Conocer sus rutinas ayuda a detectar cambios
Una de las mejores herramientas que tienes es saber cómo se comporta normalmente tu gato.
Pregúntate:
¿Está haciendo algo diferente a lo habitual?
No se trata de preocuparse ante cualquier pequeña variación, sino de reconocer cambios persistentes, intensos o combinados y actuar cuando sea necesario.
En AMM creemos que aprender a observar a nuestros gatos también es una forma de cuidarlos: cuanto mejor conocemos sus rutinas, más fácil resulta reconocer cuándo algo ha cambiado. 🐾