Los gatos dedican una parte importante de su tiempo al acicalamiento, pero eso no significa que todos sus cuidados de higiene puedan quedar exclusivamente en sus patas. El cepillado, la salud dental, el cuidado de las uñas y la limpieza del arenero también forman parte de una rutina responsable.
Además, estos momentos permiten observar pequeños cambios en su cuerpo o comportamiento que podrían pasar inadvertidos.
La frecuencia y el tipo de cuidado dependerán de su edad, pelaje, estilo de vida y estado de salud.
El acicalamiento natural no sustituye todos los cuidados
El gato utiliza su lengua para limpiar y ordenar su pelaje. Este comportamiento es completamente natural y contribuye a mantenerlo en buenas condiciones.
Sin embargo, observar cómo se acicala también puede aportar información importante.
Un gato que repentinamente deja de asearse, presenta el pelaje descuidado o, por el contrario, se lame excesivamente determinadas zonas puede estar manifestando alguna molestia.
Si el cambio persiste, conviene consultar con un veterinario.
Cepillado y cuidado del pelaje
El cepillado ayuda a retirar pelo suelto y puede disminuir la cantidad de pelo que el gato ingiere durante el acicalamiento.
Los gatos de pelo largo suelen necesitar un cepillado más frecuente que los de pelo corto, especialmente para prevenir nudos y enredos.
Mientras lo cepillas, aprovecha para observar:
- enrojecimiento o irritación;
- zonas sin pelo;
- heridas;
- descamación;
- bultos;
- parásitos visibles;
- cambios en la apariencia o textura del pelaje.
Realiza el cepillado con suavidad y procura que sea una experiencia positiva.
¿Los gatos necesitan bañarse?
La mayoría de los gatos sanos realizan gran parte de su higiene corporal mediante el acicalamiento y no necesitan baños frecuentes como parte de una rutina general.
En determinadas circunstancias puede ser necesario bañarlos, por ejemplo, debido a suciedad difícil de retirar, problemas de movilidad o indicaciones específicas relacionadas con su salud.
Cuando sea necesario, utiliza productos formulados específicamente para gatos.
Evita productos destinados a personas o a otras especies, ya que algunos ingredientes pueden resultar inadecuados o peligrosos para ellos.
La higiene dental también es importante
Aunque muchas veces pase desapercibida, la salud de la boca forma parte del bienestar general del gato.
Siempre que sea posible, acostumbrarlo progresivamente al cepillado dental con productos específicos para mascotas puede contribuir a su cuidado.
Nunca utilices pasta dental para personas.
Presta atención a señales como:
- mal aliento persistente;
- encías inflamadas;
- dificultad o molestias al comer;
- babeo inusual;
- rechazo repentino de determinados alimentos.
Ante estos cambios, es recomendable consultar con un veterinario.
Revisa sus oídos sin realizar limpiezas innecesarias
Los oídos saludables no necesitan una limpieza profunda constante.
Lo importante es observarlos periódicamente y detectar posibles cambios.
Consulta si notas secreciones, mal olor, enrojecimiento, inflamación, rascado frecuente o movimientos repetidos de la cabeza.
No introduzcas hisopos u otros objetos profundamente en el canal auditivo y utiliza productos de limpieza únicamente cuando sean apropiados para gatos.
Cuidado de las uñas
Los gatos utilizan sus uñas para trepar, sujetarse, estirarse y realizar conductas naturales como el rascado.
Disponer de superficies apropiadas para rascar contribuye a su bienestar y al mantenimiento natural de sus uñas.
Aun así, algunos gatos pueden necesitar cortes periódicos, especialmente cuando las uñas crecen demasiado o tienen menor actividad.
Si necesitas cortarlas, evita la zona sensible de la uña. Si no sabes identificarla correctamente, pide orientación a un veterinario o profesional.
Ojos y rostro
Durante los momentos de cuidado también puedes observar sus ojos y la zona del rostro.
Una pequeña cantidad de secreción puede aparecer ocasionalmente, pero presta atención a cambios como:
- secreción persistente;
- enrojecimiento;
- inflamación;
- molestias;
- mantener un ojo parcialmente o completamente cerrado.
Evita aplicar colirios, medicamentos o remedios caseros sin indicación profesional.
El arenero también forma parte de su higiene y bienestar
Mantener el arenero limpio no solo favorece la comodidad del gato. También permite observar cambios importantes en sus hábitos.
Retirar los residuos regularmente facilita identificar variaciones en:
- frecuencia de la micción;
- cantidad aproximada de orina;
- aspecto de las heces;
- diarrea o estreñimiento;
- cambios en la frecuencia de uso;
- intentos repetidos de orinar.
Si el gato intenta orinar repetidamente y no consigue hacerlo o produce cantidades mínimas, necesita atención veterinaria rápida.
El número, ubicación y mantenimiento de los areneros también influyen en que el gato pueda utilizarlos cómodamente.
Convierte los cuidados en una experiencia positiva
Muchos gatos toleran mejor la manipulación cuando se acostumbran gradualmente y pueden anticipar una experiencia tranquila.
Puedes familiarizarlo poco a poco con el contacto en:
- patas;
- orejas;
- boca;
- rostro;
- cuerpo.
Realiza sesiones breves y respeta sus señales de incomodidad.
Forzarlo puede aumentar su estrés y hacer que las futuras sesiones sean más difíciles.
Aprovecha estos momentos para observarlo
Cepillar a tu gato, revisar sus uñas o limpiar su arenero son pequeñas rutinas que también ayudan a conocer qué es normal para él.
Los cambios persistentes en su piel, pelaje, boca, ojos, oídos, hábitos de eliminación o acicalamiento merecen atención.
La higiene no consiste en mantener al gato constantemente limpio o perfumado, sino en proporcionar los cuidados que necesita respetando su naturaleza y características individuales.
En AMM creemos que cuidar también significa observar. Las pequeñas rutinas cotidianas pueden ayudarnos a conocer mejor a nuestros gatos y favorecer su bienestar. 🐾