Compartir momentos de juego con tu perro no solo es una forma de entretenerlo. El juego también puede ofrecer oportunidades para moverse, explorar, utilizar el olfato, resolver pequeños desafíos y fortalecer la relación que construyen juntos.
Y no siempre necesitas salir de casa ni disponer de juguetes sofisticados. Con actividades sencillas y adaptadas a tu perro puedes transformar parte de la rutina diaria en un momento divertido.
Aquí tienes cinco ideas.
1. Búsqueda de premios con el olfato
El olfato es una herramienta extraordinaria para los perros y podemos aprovecharlo para crear un juego muy sencillo.
Esconde pequeñas porciones de su alimento o premios apropiados en diferentes lugares seguros de una habitación y anímalo a encontrarlos.
Al principio puedes colocarlos en sitios fáciles y, cuando comprenda la dinámica, aumentar gradualmente la dificultad.
Puedes esconderlos:
- cerca de un mueble;
- debajo de un recipiente seguro;
- entre objetos que pueda explorar sin riesgo;
- en diferentes puntos de una habitación.
Supervisa siempre la actividad y asegúrate de que no tenga acceso a objetos pequeños, sustancias peligrosas u otros elementos que pudiera ingerir.
Si utilizas comida como parte del juego, recuerda considerar esas cantidades dentro de su alimentación diaria.
2. Encuentra su juguete
Si tu perro tiene un juguete favorito, puedes convertirlo en protagonista de un pequeño juego de búsqueda.
Muéstrale el objeto, deja que lo observe y después escóndelo inicialmente en un lugar sencillo.
Anímalo a buscarlo y felicítalo cuando lo encuentre.
A medida que comprenda el juego, puedes utilizar escondites un poco más difíciles.
Esta actividad combina exploración, olfato y atención, y puedes adaptarla fácilmente a las capacidades de tu perro.
3. Un pequeño recorrido de obstáculos
Con objetos seguros que tengas en casa puedes crear un recorrido sencillo.
Por ejemplo, puedes utilizar:
- cojines para rodear;
- una manta para atravesar;
- cajas grandes y estables para explorar alrededor;
- pequeños obstáculos que pueda pasar sin necesidad de saltar demasiado.
El objetivo no es crear una competencia ni exigir velocidad.
Permite que tu perro explore el recorrido tranquilamente y adapta siempre la dificultad a su edad, tamaño, movilidad y condición física.
Evita superficies resbaladizas, saltos altos u objetos inestables que puedan provocar una caída.
4. Juego de elección
Este juego puede ser muy sencillo.
Coloca un premio o parte de su alimento en una de tus manos, ciérralas y deja que tu perro investigue cuál lo contiene.
También puedes utilizar recipientes seguros colocados en el suelo y esconder el premio debajo de uno de ellos.
Permite que utilice el olfato para descubrir dónde está.
Empieza con ejercicios fáciles para evitar frustración y aumenta la dificultad solo si observas que disfruta de la actividad.
5. Practiquen juntos algo que ya conoce
El entrenamiento también puede convertirse en un juego cuando se realiza de manera breve, positiva y sin presión.
Puedes practicar indicaciones sencillas que tu perro ya conozca, como:
- sentarse;
- acudir cuando lo llamas;
- tocar tu mano con el hocico;
- esperar brevemente;
- buscar un objeto;
- realizar algún pequeño truco.
Utiliza recompensas que realmente valore y realiza sesiones cortas.
El objetivo no es exigir una ejecución perfecta, sino disfrutar del proceso de aprender juntos.
Si quieres profundizar en cómo establecer rutinas, límites y aprendizajes positivos, puedes consultar nuestra guía Educación y hábitos básicos del perro: rutinas, límites y aprendizaje positivo.
Adapta el juego a tu perro
No todos los perros disfrutan de las mismas actividades.
Algunos pueden entusiasmarse con los juegos de olfato, mientras que otros prefieren buscar objetos, aprender pequeñas habilidades o simplemente compartir una actividad tranquila.
Ten en cuenta:
- su edad;
- condición física;
- tamaño;
- estado de salud;
- personalidad;
- nivel de energía;
- preferencias individuales.
Un perro senior o con dificultades de movilidad, por ejemplo, puede disfrutar mucho de actividades de olfato que no requieren movimientos intensos.
El juego también debe ser seguro
Antes de comenzar cualquier actividad dentro de casa, revisa el entorno.
Evita utilizar objetos que puedan romperse, piezas pequeñas que pueda tragar, materiales tóxicos o superficies que favorezcan resbalones y caídas.
También conviene supervisar los juegos que involucren comida, juguetes u objetos improvisados.
Si observas cansancio, frustración, miedo, dolor o falta de interés, detén o modifica la actividad.
Jugar debería ser una experiencia agradable, no una obligación.
Jugar juntos también fortalece el vínculo
No necesitas dedicar horas ni comprar numerosos juguetes para compartir momentos de calidad con tu perro.
Una búsqueda de premios, un pequeño desafío de olfato o unos minutos practicando algo que ya conoce pueden convertirse en oportunidades para interactuar y conocerse mejor.
Además, observar qué actividades disfruta nos ayuda a comprender sus preferencias y adaptar mejor los momentos que compartimos.
En AMM creemos que disfrutar juntos de actividades sencillas también forma parte del bienestar: jugar, explorar y aprender pueden convertirse en pequeños momentos que fortalecen el vínculo con nuestras mascotas. 🐾